La última producción de James Cameron ha sido la primera superproducción de Hollywood en saltar a las tres dimensiones con imagen real, ¿pero es todo lo que esperábamos? ¿es la estereoscopía el futuro del cine?

Estas navidades acudí al cine, como muchos otros, a ver la sensación cinematográfica de estas navidades: Avatar de James Cameron, por supuesto en 3D. El cine estereoscópico no es nada nuevo, y no hablo de las películas que durante el último año han llenado las salas de cine, o las pequeñas películas que se podían ver en sitios como los cines IMAX, sino que desde hace décadas existen ejemplos de cine 3D, aunque no ha sido hasta ahora que parece que se ha popularizado, siendo el camino del futuro para la industria de Hollywood.

El cine estereoscópico consiste en enviar a cada ojo una imagen distinta, lo que produce el efecto de profundidad que captan nuestros ojos en el mundo real. Obviamente una pantalla es plana, por lo que dependemos de enviar una imagen distinta a cada ojo para poder conseguir ese efecto de profundidad, haciendo que algunos elementos aparenten estar detrás de la pantalla y otros aparenten estar frente a la misma. Este efecto es fácil de explicar si tenemos en cuenta que tenemos en todo momento dos imágenes distintas, una por ojo. Si un punto de un objeto coincide en las dos imágenes (los rayos de visión de nuestros ojos se cruzan en la pantalla), nos parecerá que está en la superficie de la pantalla. Si el mismo punto de la imagen del ojo izquierdo está más a la izquierda que el punto de la imagen para el ojo derecho (los rayos de visión se cruzan por detrás de la pantalla), nos parecerá que ese punto está dentro de la pantalla. Por último, si el mismo punto de un objeto en la imagen del ojo izquierdo está más a la derecha que el de la imagen del ojo derecho (es decir, los rayos de visión se cruzan por delante de la pantalla), nos parecerá que la imagen está entre la pantalla y nosotros. Cuanta mayor sea la diferencia entre las dos imágenes, mayor será la distancia que una imagen sale o entra en la pantalla.

Este efecto se realiza proyectando dos imágenes a la vez sobre pantalla, o dos imágenes para ambos ojos de forma alternada a gran velocidad, sistema utilizado en las salas de cine. Para ello se utilizan unas gafas de obturación que de forma alternada y sincronizada con las imágenes en pantalla dejan ciego a uno de los ojos. Estas gafas están sincronizadas con la película mediante infrarrojos, de forma que vuelven opaco el cristal del ojo izquierdo cuando se proyecta una imagen para el derecho y viceversa (esto ocurre ya que los cristales de las gafas son en realidad pantallas de cristal líquido que dejan pasar la luz o no dependiendo de su estado).

El problema de Avatar, a pesar de ser totalmente impresionante, es que incumple ciertas “normas” de la correcta estereoscopía. Esto produce lo que muchos habrán notado viendo la película: cierto mareo que puede dar dolor de cabeza o cansar la vista. ¿Es esto fruto del cine en tres dimensiones? ¿Por qué esto no pasa con otras películas como UP de Pixar?

Es cierto que el cine en tres dimensiones puede cansar más la vista a algunas personas, debido a que no todo el mundo está mentalizado para visualizar imágenes tridimensionales de esta forma. Pero Avatar cuenta con ciertos problemas visuales que crean situaciones imposibles e irreales para nuestra vista, culpables de esa incomodidad que podemos sufrir en ocasiones con la película, todos ellos producidos siempre por el mismo efecto: las imágenes que salen de pantalla.

En otras películas estereoscópicas como UP, las imágenes nunca salían de pantalla, de forma que esa sensación de tridimensionalidad se recreaba a base de introducir las imágenes a mayor profundidad dentro de la pantalla. Y es que el cine estereoscópico puede presentar problemas con las imágenes que salen de la pantalla hacia nosotros.

En Avatar podemos diferenciar los objetos en pantalla en tres categorías, de acuerdo a su profundidad. En primer lugar tenemos los elementos en primer plano, como el personaje sobre el que se centra la acción, que por lo general aparecer en profundidad cero, es decir, en la propia pantalla. Por otro lado tenemos el fondo, que tendrá un efecto mediante el cual aparecerá dentro de la pantalla. El problema es con la tercera categoría, todos los elementos del escenario y personajes que aparecen entre ese personaje en primer plano y la cámara, que saldrán fuera de la pantalla. El problema con sacar imágenes fuera de la pantalla, por muy impresionante que quede, es que elementos grandes como personajes son cortados por el borde de la pantalla, creando una paradoja: la pantalla, que para nuestro ojo está detrás, está cortando elementos que se encuentran entre ella y nosotros, algo imposible. Esto ocurre con la vegetación y personajes durante toda la película, y es que tan solo deberían salir de la pantalla hacia nosotros objetos que no recorte el borde, o elementos tan sumamente pequeños que sean inapreciables (por ejemplo ceniza ardiente flotando en el aire, gotas de agua o algún pequeño animal que nunca aparezca recortado).

El recorte de los objetos rompe el efecto estereoscópico, lo que puede resultar incómodo inconscientemente, pero no es el mayor de los problemas ni la principal causa de mareo que puede surgir viendo Avatar.

En todo momento durante la película se utiliza el desenfoque de todo lo que no sea importante para centrar al espectador sobre un personaje concreto o cierta parte de la pantalla, algo muy utilizado en cine o fotografía. El problema es que nuestro sistema de visión desenfoca elementos cuando no está centrando la vista en ellos, ¿pero qué pasa si durante la película intentamos enfocar esos elementos? En principio nuestro ojo tiende a intentarlo, ya que sabe a qué distancia están, pero al no ser capaz de obtener una imagen nítida, sigue intentándolo, produciendo un gran esfuerzo para el mismo, esfuerzo que conocerán la gente con gafas cuando intentan enfocar algo sin ellas. Esto no es un problema con el fondo, ya que nuestro cerebro puede interpretar que está lo suficientemente lejos como para no poder enfocarlo, o que se encuentra tras una capa que distorsiona la imagen… pero con imágenes que salen de la pantalla y aparecen desenfocadas nuestro cerebro interpreta que si es capaz de enfocar imágenes más lejanas (la que está en primer plano en la distancia cero sobre la pantalla), debería poder enfocar esas imágenes más cercanas, ya que sabe que no puede haber nada que distorsione la imagen (ya que vemos imágenes por detrás de estas sin distorsión).

Parece mentira que los responsables de la versión estereoscópica de Avatar no hayan caído en estos detalles. El problema del desenfoque ciertamente tiene difícil solución, ya que forma parte de la película en formato clásico, pero sacarlo de la pantalla no hace más que agravar la situación. Otras compañías, como Pixar, han optado por dejar la imagen siempre por detrás de la pantalla, como si esta fuese una venta al mundo de la película, o la propia lente de la cámara, pero en Avatar se ha roto la ventana, se han metido objetos dentro de la lente de la cámara y, aunque este tipo de efectos son sumamente impresionantes, ya que parece que los objetos floten por la sala, rompen con el efecto y sólo consiguen que durante toda la película uno sienta cansancio en la vista por el sobreesfuerzo que supone intentar enfocar imágenes imposibles de enfocar.

Ahora ya sabéis, si habéis visto Avatar en 3D y sentisteis estas molestias, a que se debe. Si aun no la habéis visto, que este artículo no os evite hacerlo, mi recomendación es siempre mantener la vista en lo que el director pretende que veamos, es decir, el elemento enfocado que aparece en primer plano, sin perderlo de vista, de esta forma no notaremos ningún problema. También puede ayudar ver la película relativamente cerca de la pantalla, ya que nos obligará a mirar siempre al centro de la pantalla y no darnos cuenta de estas faltas (en mi caso vi la película desde la última fila y estos problemas se notaban muchísimo). Para los cineastas, una recomendación: la estereoscopía debería usarse como una ventana al mundo creado, como si la pantalla se tratase de un gigantesco acuario. Si las imágenes van a salir de la pantalla, siempre deberían ir enfocadas y nunca deberían ser cortadas contra el borde, siendo la única excepción elementos tan pequeños que cuando llegan al borde es imperceptible como son cortados antes de desaparecer, como pueden ser pequeñas gotas o polvo.

Artículo originariamente aparecido en Fantasymundo.com

Esta entrada fue escrita a las 7:33 pm del 13-01-2010.
Categorías: Destacados, General.
Etiquetas: , , Autor: José C. Tapia

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